
La Política Nacional de Convivencia Escolar define la cultura escolar como el “conjunto de declaraciones formales, valores, símbolos, ritos, tradiciones y, principalmente, modos o formas de relación que se dan en la comunidad”.
El área de Cultura Educativa de la División de Educación General del Ministerio de Educación trabaja en la intersección entre la política educativa y la experiencia real de los establecimientos.
Nuestro propósito es fortalecer la cultura educativa para disminuir la brecha entre lo declarado y lo vivido en cada comunidad escolar, convencidos de que es en la gestión de la cultura donde esa distancia se acorta. Buscamos que todos los establecimientos del país sean comunidades donde el respeto, la participación y el buen trato formen parte de su identidad, y donde estudiantes, docentes y familias sientan que ese lugar también les pertenece.
El documento Transformar-nos de la UNESCO propone priorizar el bienestar socioemocional y la pertenencia como ejes del proceso educativo. Se plantea un cambio profundo en la cultura escolar y la convivencia mediante prácticas restaurativas que otorguen al docente un rol facilitador de vínculos, integrando a las familias y las organizaciones locales. El objetivo es pasar de un modelo tradicional a una pedagogía que fomente la inclusión, la solidaridad, el autoconocimiento y la construcción de comunidades saludables.
En las últimas décadas la educación del carácter ha tomado más fuerza gracias a la evidencia que han aportado la economía y la psicología positiva respecto del impacto de este tipo de habilidades. El Programa de Fortalezas del Carácter de la Fundación Astoreca ha recogido estos aprendizajes y los ha integrado en su diseño e implementación. El siguiente artículo presenta los resultados que entrega la evidencia sobre la importancia de la educación del carácter y la posibilidad de diseñar programas educativos que logren con éxito esta tarea.